Una semana después, Solo Morbo Virtual me escribe. Le contesto normal, como si no supiera de su boda ni nada de su vida real. Él me pide disculpas por estar ausente. Insiste en que nos veamos, vuelve a proponer Buenos Aires, como última alternativa, pues estará allí dos semanas antes de irse a Roma a hacer su doctorado. Me dice el nombre del hotel en el que se hospedaría. Busco el hotel en Google. La noche cuesta casi un millón y medio de pesos colombianos. Busco opciones un millón trescientos más económicas, pero cerca de Tadzio. Hago la reserva por internet aún sin tener los tiquetes. Quedamos en hablar cuando yo esté en Argentina.
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La semana previa al viaje estoy la mitad del tiempo de fiesta y la otra mitad intento ser femenina. Con las pelucas me veo muy diferente, la rubia me queda fantástica, me veo matadora. Veo muchísimos tutoriales de maquillaje, compro distintas paletas de sombras y rubores que me sirven para ser la chica que Tadzio quiere que se lo coma.
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