Imagine que un grupo de hackers logra bloquear internet. Imagine que despierta, estira el brazo, toma el smartphone (no necesita mirar para encontrarlo) y éste sólo sirve para hacer llamadas , como si se tratara del teléfono de disco de la abuela. No funciona WhatsApp, ni Facebook, ni Instagram. No funciona Twitter , ni Telegram. ¿A quién llamaría primero? ¿A Claro? ¿A Movistar? ¿A la policía? Mejor a sus amigos ( ¿cómo saber quiénes son sus amigos sin Facebook? ). Mientras se decide, suena el teléfono. Uno de sus amigos, al borde del colapso nervioso, lo llama para asegurarse de que no es el único ser incomunicado en el mundo. No cesa de preguntarse dónde se informa y twittea lo que ocurre, cómo ver las historias y estados de los demás, ¿convendrá grabar videos y, cuando se arregle la falla técnica, publicarlos a destiempo? Seguro saldrá en las noticias de última hora, en todos los canales: se reportarán casos de personas ansiosas, de accidentes de tránsito por el caos ...