Hablemos de las máscaras que usamos usted y yo, persona lectora, en la web. Hablemos de ese romance por internet que le hizo perder el control, o de esa vez que su vecina lo pilló con los pantalones abajo mirando la computadora, o de cuando su prima dañó su computador de tanto virus descargado en páginas porno. Esas cosas son las que me interesan, las que han intervenido nuestra cotidianidad y resignificado lo íntimo, lo privado y lo público, que han acudido a otros medios y recursos, como la virtualidad, para satisfacer sus necesidades, caprichos, anhelos, deseos, etc. Entre usted y los que aquí hablan hay máscaras, avatares , perfiles que buscan conectarnos unos a otros a partir del ensimismamiento en nuestros smartphones. Toda diversión, toda estimulación, toda proyección, está al alcance de un clic y una foto filtrada para cualquier app de citas. El contacto también ha cambiado: pasó de ser el roce de un cuerpo con otro cuerpo a ser un número que se guarda en el teléfono. Aho...
La virtualidad cambió la forma en que nos relacionamos. Después de 30 años de internet en los que han aparecido sucesivamente el correo electrónico, los chats y las redes sociales, naturalizamos un sinnúmero de interacciones sociales inimaginables. Sean todos bienvenidos a este blog. Alessandro Martini.