Me despierta el sonido de la ducha. Desde mi habitación no suelo oírla. Esta no es mi cama. Reconstruyo la madrugada, la noche. Del baño sale Roger…no, Ricardo… ¡Raymond! De día se ve mejor; se acerca, me besa y se sacude como un perro, me deja todo mojado, ya no te quiero, le digo, y me paro a la ducha. Me duele el culo. Nunca soy pasivo, pero el Popper hace lo suyo. Extrañamente no me duele la cabeza. Rogelio o Ramón me hizo la prueba de VIH hace unos días y desde entonces seguimos hablando por WhatsApp. ¡Raymond! Aunque siempre me cuido, bueno, casi siempre, estuve un poco azarado después de lo del guarda.
Mientras me ducho viene como una oleada caliente el recuerdo de Tadzio. Imagino que despierta, toma un café negro, camina hasta la piscina, tira la bata al suelo y de un clavado se zambulle en la piscina. Me pajeo, llamo a Raymond, que ya estaba vestido, y se desviste, se mete al agua, me la chupa, pienso en el abdomen de Tadzio, su blancura arrugada por el cloro, casi que lo escucho hablar en la piscina del hotel de Tegucigalpa: De mí pueden decir lo que quieran, pero jamás que les envié un correo al que le faltara una tilde. Y era cierto, los mensajes que enviaba los martes y los jueves eran perfectos: signos de admiración al principio y al final, comillas, paréntesis. Me reí al pensar que, de poder hacerlo, Tadzio usaría versalitas en los mensajes del grupo de WhatsApp. Raymond se levanta al escuchar mi risa, lo abrazo, lo beso, mientras hago círculos con los dedos en su culo. Imagino que nado por debajo del agua hasta llegar a Tadzio, que lo rozo y meto la mano entre su traje de baño, nos besamos, así como ahora, nos miran los otros escritores y geeks y la mujer que no se le despega. Mi amigo se pone en cuatro, Tadzio mete su mano en mi bañador, todo bajo el agua es bendito, limpio, místico y me siento como Zeus con Ganimedes, se me explota la piel, grito ¡Tadzio! y eyaculo al tiempo que mi efebo, que no tiene que saber que mi Tadzio, aunque no se llame Tadzio, es real. Hay cosas que no se tienen que contar.
Comentarios
Publicar un comentario