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Tadzio tardío 4

 

Durante los días de la convención en Tegucigalpa sigo viendo a Omar, pero solo para almorzar en la calle. De despedida siempre me regala moños de marihuana que son la sensación cuando regreso a la juerga de los escritores en el hotel.

Mi última noche en Tegucigalpa, Omar, por primera vez, entra al hotel conmigo. En el lobby está Tadzio acompañado de otros escritores. Tadzio se aparta del grupo y mientras se acerca a nosotros mira de arriba a abajo a Omar. Se presenta con un interrogatorio mal disimulado: que qué hace, que qué estudió, que si también escribe. Omar, con su característica sonrisa, contesta que es veterinario. No dice nada más. Lo arrastro hacia las escaleras con un ensayo de despedida cordial para Tadzio que nos sigue con la mirada hasta que llegamos arriba.

A la mañana siguiente, Omar me ayuda a empacar y me lleva a tomar en la calle el último desayuno. Me deja en el lobby. Tadzio no está ahí, ni en el restaurante. Regreso a la habitación a recoger las maletas y cuando entrego la llave veo a Tadzio bajar las escaleras. Cuando llega a mi lado, pone su mano sobre mi hombro y dice: Ahí tienes tu Tap.


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