Dos chicos después de Polo y de caminar “como Helena” alrededor del hotel y sentirme tranquila, recibo la serena mirada de las personas. Siento ese humilde gesto como señal de aprobación. Por fin le escribo a Tadzio. Él pensó que ya no vendría. En dos días se va. En dos horas llego a tu hotel, le dije. No tuve mucho tiempo para treparme . Me puse una falda de jean, una camisa azul y una peluca rubia. Tadzio jamás imaginaría que este tierno cutis esconde mi barba pelirroja. El trayecto es corto, sin embargo, voy en uno de los taxis del hotel, por si debo escapar. Escapar, qué dramática. No estoy segura de lo que hago. Tengo la boca seca. El taxi parquea en la esquina del hotel de Tadzio. Cierro los ojos, respiro profundo, repetidamente, durante unos minutos. Antes de abrir los ojos le pido al chofer que, si pasan treinta minutos y no salgo, se vaya. Salgo del auto, me enderezo, miro a ambas direcciones y contoneo mis caderas, cruzo la calle, cada paso más cerca de mi muerte en Ven...
La virtualidad cambió la forma en que nos relacionamos. Después de 30 años de internet en los que han aparecido sucesivamente el correo electrónico, los chats y las redes sociales, naturalizamos un sinnúmero de interacciones sociales inimaginables. Sean todos bienvenidos a este blog. Alessandro Martini.