Ir al contenido principal

Un amor de Second Life

 


Caminante_Rojo y LunaRoja jamás se miraron a los ojos frente a frente. Nunca supieron cómo olían sus almohadas, sus abrazos, en la vida real. Vida real. ¿Cuál es la vida real? ¿La que se vive o la que se sueña? ¿La que se ensueña? ¿La que se hace real por medio de la virtualidad?

A ellos no les importan sus nombres legales, aunque en una de sus primeras citas en Second Life los dijeron. Se conocieron en una playa nudista de Florida. Él caminaba por todas partes, descalzo, sin camiseta y solo llevaba una pantaloneta roja. Ella tenía una falda larguísima que se arrastraba y un top. Al fracasar en su intento de entrar a un sex shop, Caminante_Rojo subió unas pequeñas escaleras hacia la pista de baile. Se acercó bailando, había más avatares por ahí, uno con una máscara gigante de león, otra chica desnuda y unos viejitos que estaban tomando un coctel rosado en una copa alargada. Ella le habló primero, en inglés. Él le contestó en español, por el chat del programa. Salieron de la pista de baile y se sentaron en una banca a la orilla del mar. Ahí chatearon durante horas. Se contaron muchas cosas de su vida. Sintieron una conexión inigualable, que nunca habían experimentado con otra persona. Continuaron la conversación hablada, activaron sus micrófonos, se pusieron de pie y caminaron juntos, hablando, entrando a tiendas, comprando ropa, subiéndose a automóviles rentados; ambos tenían suficiente dinero, tenían desbloqueadas varias opciones que les permitían comer, beber, entrar a ciertos lugares.

Esa vez duraron dieciocho horas en el juego: desde las 10:30 a.m., hasta las 4:00 a.m. del otro día de Colombia, donde estaba Gerson. Ella estaba en Francia. Por fortuna, fue en fin de semana. Ese domingo, al despertar en la tarde, permanecieron somnolientos el resto del día. Gerson prendió su Mac y tenía una notificación de LunaRoja. Fue a la cocina por un pedazo de pizza que había dejado en el horno microondas, regresó a su habitación e ingresó a Second Life. Ella le había escrito que había soñado con él. A Gerson le brincó el corazón. Le escribió ¿qué soñaste? Pero no obtuvo respuesta.

Caminante_Rojo estuvo, nuevamente, caminando por la playa nudista. Se metió al mar a nadar, montó en bicicleta por la avenida, todo, esperando a que LunaRoja le contestara. Le dejó un nuevo mensaje: te espero en San Francisco, al lado del Conservatorio de Música. De esa forma, Caminante_Rojo abrió el menú y se fue para San Francisco, donde tenía su casa al lado del conservatorio. La había comprado hacía dos meses. No era un novato, llevaba jugando cinco años. Tomaba cursos virtuales en diferentes universidades, iba a fiestas, conciertos, conocía música nueva. En una fiesta en la isla de Duran Duran se hizo amigo de Rayo Beat .

LunaRoja contestó al día siguiente. Hizo lo mismo que él: abrió el menú y cambió el escenario. Se fue a San Francisco. No sabía dónde quedaba el Conservatorio, así que cuando estuvo allí, volvió a escribirle a Caminante_Rojo. Él contestó a los pocos minutos. Mientras caminaban al encuentro, chateaban. Una vez se encontraron, retomaron la conversación con los micrófonos. Fueron a cine, comieron helado y en la noche él la invitó a su casa. Ella aceptó. A partir de ese momento, ella se fue a vivir con él. Tenían experiencias por separado cuando no se conectaban a las mismas horas, lo cual era muy frecuente: estaban a siete horas de diferencia. Sin embargo, no terminaban de jugar hasta volver a casa y dejar ahí durmiendo al personaje.

Hoy día siguen jugando. Hasta el momento ninguno ha manifestado el deseo de dejar de jugar y volver esto una relación… qué palabra podría usarse… ¿formal? ¿física? ¿de verdad? ¿tangible? ¿táctil? ¿corporal?


Comentarios